Esclavitud Espiritual

El cuerpo esclavo del pecado acaba siendo esclavo del sembrador del pecado. Esta frase hace referencia al hombre que alejado de Dios se hace esclavo del demonio, siendo la esclavitud de varios grados y formas.

La mas sutil, la mas común y la mas peligrosa, es la esclavitud a través de un vicio capital (o varios vicios), detrás de todo vicio hay una categoría de demonios dedicados a esclavizar a la persona para llevarla al alejamiento de Dios y a su perdición eterna.

Este proceso es gradual, escalonado, meticuloso y silencioso, donde el individuo incluso llega a acostumbrarse a la situación de pecado ignorando totalmente al demonio que le ha sometido, en estos casos las personas siguen conservando su libertad de acción y discernimiento, la esclavitud hace referencia mas bien al deseo irresistible de cometer un acto inmoral o dañino, por tanto la persona debe hacer una cambio de vida, refugiándose en Dios para poder librarse de este tipo de esclavitud, puede decirse que se realiza un auto exorcismo.

Vemos un ejemplo de esto relatado en el caso del hombre rico y el mendigo Lázaro, evangelio según San Lucas, capitulo 16, versículos 19-23.

19 Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
20 A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
21 que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
22 El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
23 En la morada de los muertos, en medio de los tormentos (del infierno), levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él (en la paz).

En este caso el rico que murió y se condenó, tenia mas de un vicio capital, destacándose la avaricia y la gula. Con la avaricia acaparaba los bienes para si mismo y solo compartía con las personas de prestigio por pura conveniencia, indolente con quien estaba realmente necesitado; y en la gula convergen todas las practicas placenteras que se procuraba, para el deleite y disfrute de su cuerpo, igualmente indolente frente al dolor del prójimo.

En la vida del rico egoísta estaba muy presente el demonio, quien a pesar de nunca manifestarse con signos evidentes, logro su cometido, endureciendo el corazón de la persona con la practica habitual de los vicios, llevándola a la perdición.

Otro tipo de esclavitud que no es tan habitual pero muchas veces permitido por Dios para castigo de un pecador extremo, para santificar a una persona piadosa o para concienciar a la comunidad sobre la existencia del bien y del mal, es la posesión demoníaca, que es cuando un espíritu condenado toma posesión de un cuerpo, produciéndose manifestaciones que no pueden ser explicadas ni aliviadas por la ciencia médica y dejando a la persona privada de libertad de acción y discernimiento, puesto que la identidad del individuo es reemplazada por la identidad y la influencia del espíritu maligno.

Contra esta segunda categoría de esclavitud se practica el exorcismo, que es la practica mediante la cual, las personas consagradas al servicio de Dios y debidamente autorizadas por la Iglesia, por los méritos y en el nombre de Cristo Jesús, expulsan a los espíritus malignos que han tomado posesión de un cuerpo y han dejado a la persona privada de libertada de acción y discernimiento.

Sobre todo en el nuevo testamento de la santa biblia pueden verse episodios explícitos de casos de personas endemoniadas y el exorcismo aplicado sobre ellas, veamos el relato del evangelio según San Marcos, capitulo 5, versículos 1-15.

01 Llegaron a la otra orilla del lago, que es la región de los gerasenos.
02 Apenas había bajado Jesús de la barca, un hombre vino a su encuentro, saliendo de entre los sepulcros, pues estaba poseído por un espíritu malo.
03 El hombre vivía entre los sepulcros, y nadie podía sujetarlo ni siquiera con cadenas.
04 Varias veces lo habían amarrado con grillos y cadenas, pero él rompía las cadenas y hacía pedazos los grillos, y nadie lograba dominarlo.
05 Día y noche andaba por los cerros, entre los sepulcros, gritando y lastimándose con piedras.
06 Al divisar a Jesús, fue corriendo y se echó de rodillas a sus pies.
07 Entre gritos le decía: «¡No te metas conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo! Te ruego por Dios que no me atormentes.»
08 Es que Jesús le había dicho: «Espíritu malo, sal de este hombre.»
09 Cuando Jesús le preguntó: «¿Cómo te llamas?», contestó: «Me llamo Multitud, porque somos muchos.»
10 Y rogaban insistentemente a Jesús que no los echara de aquella región.
11 Había allí una gran piara de cerdos comiendo al pie del cerro.
12 Los espíritus le rogaron: «Envíanos a esa piara y déjanos entrar en los cerdos.» Y Jesús se lo permitió.
13 Entonces los espíritus impuros salieron del hombre y entraron en los cerdos; en un instante las piaras se arrojaron al agua desde lo alto del acantilado y todos los cerdos se ahogaron en el lago.
14 Los cuidadores de los cerdos huyeron y contaron lo ocurrido en la ciudad y por el campo, de modo que toda la gente fue a ver lo que había sucedido.
15 Se acercaron a Jesús y vieron al hombre endemoniado, el que había estado en poder de la Multitud, sentado, vestido y en su sano juicio. Todos se asustaron.

Como se puede ver, la persona posesa de esta forma mas directa y visible, pierde su libertad cognitiva y es necesario que terceras personas intervengan para que se le brinde la ayuda respectiva, ayuda que debe incluir una evaluación medica completa para descartar casos donde el problema resulta ser una anomalía mental o psiquiátrica. Si hay posesión no habrá medicina ni tratamiento que anule o siquiera alivie los síntomas presentados.

Mas Información: Exorcismo PDF


Lectura recomendada: Posesión de Antonhy Gay.


Antoine Gay, nació en Lantenay, el 31 de mayo de 1790. Era muy piadoso tanto que en su juventud había tenido el proyecto de hacerse religioso.

Su proyecto fue, sin embargo, por razones que se ignoran, pospuesto durante mucho tiempo: en 1836, cuando ya contaba cuarenta y seis años, se presentó en la Trapa (monasterio trapense) de Aiguebelle donde le dieron el hábito de hermano-converso.

No pudo quedarse allí como consecuencia de una enfermedad nerviosa, cuyo verdadero carácter no llegó a discernirse enseguida. Quienes conocieron más tarde a Antonhy no tuvieron dudas de que su enfermedad no era otra cosa que la posesión.

El demonio, que estaba en él, confesaría después que hacía más de quince años que se hallaba dentro de él, sin que nadie lo supiera y el interesado menos que nadie.

El demonio se identifico como Isacaron “cerilla de impureza”, querubín caído. A continuación se expone fragmentos de los textos recogidos de aquella época donde el demonio, la mayor parte de las veces, se ve forzado por el poder de Dios a dar testimonio de algunas verdades al tiempo que se quejaba de ello.

Yo digo, Oh Dios de toda majestad, que tú eres grande, que tú eres poderoso, que tú eres bueno, pero que tú eres terrible para los demonios. Yo estoy forzado por ti, o Soberano Señor, a instruir a los hombres a mi pesar, yo que soy uno de sus infames seductores.

Qué bueno eres hacia los mortales que no reconocen ni tu poder ni tu bondad ni tu justicia. ¿Qué más puedes hacer que no hagas ya por los hombres? Tú haces sin cesar nuevos prodigios que la mayor parte desperdician, ellos se enfurecen contra tus órdenes, contra tu bondad, contra tu poder, y en lugar de reflexionar, de humillarse delante de ti y de hacer penitencias, no contentos con perderse, arrastran con ellos cantidad de almas en el camino de la perdición.

Tú me fuerzas, oh soberano Señor, a mí, tu enemigo, Isacarón, querubín caído, a predicar la verdad. Pero cantidad de personas no creen incluso que existan los demonios; ellos se ríen de aquello que debería hacerles temblar y estremecerse, son tan materialistas que no quieren creer en ninguna cosa sobrenatural, se colocan del lado de los demonios, pisan bajo los pies tus divinas leyes, tus palabras más sagradas del santo Evangelio y viven por debajo de los brutos animales.

Nosotros somos fuertes contra los débiles que están con nosotros, y somos débiles contra los fuertes que son de Dios.

Yo no puedo impedirme a mí mismo el atormentar a los hombres en mi orgullo infame, que a pesar mío es necesario que satisfaga. Nosotros somos perros rabiosos y no podemos impedirnos el lanzar a los hombres al mal, es más fuerte que nosotros.

Querría ser aniquilado, estoy lleno de orgullo! Soy el infernal Isacarón, el demonio de la impudicia.

Que Dios, la santa Virgen, san José, los santos ángeles, y todos los santos que están en el cielo, que Satán y sus legiones, todo el infierno desencadenado, todos los hombres, todos los seres creados, todo lo que tiene vida se vuelva contra mí, Isacarón, para aniquilarme, que todo lo que tenga vida me maldiga.

He merecido mi suerte, si supiese que alguien quisiera apiadarse de mí, querría poder devorarlo; quiero lamentarme, pero no quiero que se lamente nadie por mí.

Lo que me causa desolación es pensar que el fin de los tiempos se aproxima y que ya no podremos hacer el mal ni perder a las almas: el abismo será vuelto a cerrar sobre nosotros. Ahora nosotros tenemos una cierta libertad, se blasfema el nombre del Señor, el santo día del domingo es profanado, el desorden es terrorífico, la impiedad aumenta todos los días.

Maldito sea Satán, cuyo orgullo nos perdió! Malditos sean los hombres! Yo maldigo todo, sí, yo me maldigo a mí mismo! Maldita sea la eternidad! oh! la eternidad! la eternidad! la execrable eternidad! Oh! Eternidad! Eternidad! Eternidad! Nuestro más cruel tormento!

Yo, demonio, cuando estoy en toda mi rabia, en todas mis furias, cuando se me pone un pequeño niño en los brazos, aún así estoy obligado a calmarme en presencia de la inocencia y a respetar a las personas devotas a Dios.

Los impíos creen que nos dan placer pecando o dándose la gloria de ser pecadores. Infelices! No sospechan que desde ese momento nosotros nos convertimos en sus más crueles enemigos; y nosotros nos contenemos para demostrárselo después en el infierno, pues nos volvemos para sus almas como tigres deseosos de devorarlos!

Infeliz de mí! que los demonios, que todos los tormentos de los condenados caigan sobre mí, a fin de aniquilarme. Que todos los sufrimientos de las criaturas caigan sobre mí a la vez. Que todas las criaturas del Creador me maldigan! Que sea maldito Belcebú y todas sus sucias criaturas! Que por el poder de Dios, me extinga al instante a los pies del poseso y a los vuestros. Vosotros no podéis comprender que sufro más de sesenta veces de lo que sufriría en el infierno! Malditos sean los diablos y los imitadores de los demonios!

Infelices los falsos devotos! Infelices los ateos! Pobres de todos aquellos que pertenecen a las sectas y que permanecen extraños a la santa religión, oh Eterno y Todopoderoso!

Infame Satán! Estos son rayos contra ti y contra todos tus infames demonios de orgullo: eres tú quien ha inventado todas estas falsas doctrinas; tú te haces servir de tus hijos, que has llenado con tu maldito orgullo, para seducir a la mayor parte del universo; pero bien pronto vas a ser confundido por el Eterno, el Todopoderoso; lo veo encolerizado de una manera terrible! Estás humillada, oh grande e infame bestia.

El hombre de perdición está en tu poder; seductor abominable! ¿Qué vas a hacer, maldito Anticristo? ¿Vas pues a trabajar para la perdición de los otros? ¡Y en recompensa serás colocado al lado del rey del infierno! Oh! Qué bello lugar! Abominable loco!

Dios permite el mal para el bien espiritual de los hombres, para hacerlos volver hacia sí mismos en introspección de forma que así puedan volver a Él.

No es un mal signo cuando Dios permite males. En su misericordia, entonces Él hace ver que es necesario unirse perfectamente a Él y reflexionar en estas palabras: “no os inquietéis por el alimento, ni por el vestido: buscad el reino de Dios y el resto os será dado por añadidura”.

Vosotros todo esto lo veis muy bien en las personas que Dios permite que sean afligidas para hacer que ganen muchos más méritos. En cuanto a esos que viven en las riquezas y las delicias, es a menudo un mal signo.

Es María quien me fuerza a haceros ver la nulidad de las cosas de este mundo. No olvidéis jamás que las cruces son preferibles a todos los honores y a todas las ventajas. La felicidad no está aquí abajo, es necesario por consiguiente buscar la felicidad en Dios, aquél que posee a Dios, posee el tesoro de los tesoros, el bien de todos los bienes. Aquél que posee a Dios, posee todo. ¡Qué insensatos son los hombres!

Sin humildad, no hay Dios, sino un amo inexorable y terrible! Malditos! Malditos! Malditos! Malditos los orgullosos! Maldito yo, Isacarón! Es el orgullo, la ingratitud y la desobediencia los que me han hecho caer de querubín, a cerdo infernal: transformación vergonzosa, transformación abominable…




Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s